Medicamentos y sol: una combinación que conviene vigilar en verano
Con la llegada del verano solemos pensar en protector solar, gafas de sol y sombrero, pero hay algo que muchas veces se nos pasa por alto: algunos medicamentos pueden hacer que nuestra piel reaccione peor al sol.
A esto se le llama fotosensibilidad. Dicho de forma sencilla, significa que ciertos medicamentos pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente a la radiación solar. El resultado puede ser una quemadura más intensa de lo normal, rojeces, picor, manchas o irritación, incluso aunque la exposición al sol no haya sido especialmente larga.
Lo curioso es que no siempre hablamos de medicamentos “raros”. Algunos tratamientos habituales pueden estar relacionados con este tipo de reacciones, por eso es importante revisar la medicación antes de las vacaciones, especialmente si vamos a pasar más tiempo al aire libre.

Algunos medicamentos que pueden aumentar la sensibilidad al sol
Aunque no siempre ocurre, hay ciertos grupos de medicamentos que pueden hacer que la piel esté más sensible al sol. Por eso, en verano conviene prestar especial atención si estamos tomando algún tratamiento.
Algunos ejemplos habituales son:
- Antiinflamatorios, como ibuprofeno, diclofenaco o dexketoprofeno.
- Antibióticos, como doxiciclina o algunas quinolonas.
- Tratamientos para el acné, como isotretinoína o ácido retinoico.
- Diuréticos y medicamentos para la tensión, como hidroclorotiazida, enalapril o losartán.
- Antidepresivos, como fluoxetina o amitriptilina.
- Antihistamínicos, como loratadina, cetirizina o ebastina.
- Algunos medicamentos para el colesterol, como las estatinas.
Esto no significa que todas las personas que los tomen vayan a tener una reacción, ni que haya que suspender el tratamiento. Al contrario: nunca se debe dejar un medicamento por cuenta propia. Lo importante es saber si debemos tomar precauciones extra.
Consejos para proteger la piel si tomas medicación
Si estás tomando algún medicamento y vas a exponerte al sol, lo más recomendable es utilizar un fotoprotector adecuado, evitar las horas centrales del día y reaplicar la protección solar con frecuencia, especialmente después del baño, sudor o secado con toalla.
También puede ayudar cubrir la piel con ropa ligera, utilizar gorra o sombrero y tener especial cuidado en zonas como playa, piscina, montaña o terrazas.
Y conviene recordar algo importante: el sol no solo “pega” cuando estamos tumbados en la playa. En verano nos exponemos caminando, conduciendo, tomando algo en una terraza o haciendo deporte al aire libre. Ahí es donde muchas veces nos confiamos.
¿Cuándo consultar en la farmacia?
Si aparece una quemadura más intensa de lo normal, manchas, picor, enrojecimiento o irritación después de tomar el sol, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
Desde la farmacia podemos ayudarte a revisar si alguno de tus medicamentos puede aumentar la sensibilidad al sol y qué medidas puedes tomar para protegerte mejor. Un pequeño consejo a tiempo puede evitar una buena rojez… de esas que luego no se arreglan ni con aftersun ni con arrepentimiento.
Antes de irte de vacaciones, revisa tu botiquín y consulta en la farmacia. Tu piel también merece viajar tranquila.

